Leyendas de demonios

Leyendas de demonios

En todas las culturas existen leyendas de demonios que nos muestran a seres malignos con diferentes apariencias, algunos demasiado aterradores, otros pueden parecer en ocasiones inofensivos y traviesos, algunos más, seductores y bellos, sin embargo, su apariencia solo es una artimaña para acercarse a nosotros y obtener lo que quieren.

Los demonios, son seres sobrenaturales no humanos, que ejercen la maldad. Debido a que se trata de espíritus, estos no tienen forma definida, pero pueden manifestarse con casi cualquier apariencia. Pueden poseer el cuerpo físico de las personas, pero no pueden interferir con su voluntad, solo son capaces de inducirles ideas y emociones, las cuales tienen la finalidad separar al hombre de Dios, llevarlo por el camino del mal hacia la perdición espiritual.

Demonios existen muchos y tienen sus jerarquías, establecidas principalmente por el miedo que se tienen unos a otros. Entre estos millares de criaturas infernales, el más conocido es Lucifer (Diablo, Demonio, Lucífugo, Lucifer, Satán, Satanás, Belzebuth, Luzbel, Señor de las tinieblas, príncipe del averno), tiene tantos nombres como apariencias, además de contar con todas las traducciones en los diferentes idiomas, al Demonio no le importa como lo llamen, mientras se le siga viendo como la encarnación del mal mismo.

Su figura está asociada a la maldad más destructiva, a la insolencia y a la fealdad más repulsiva, un ser que solo quiere la perdición del hombre, admirado por muchos, temido por otros tantos, ya que la imagen más difundida sobre su apariencia es por demás aterradora, un ser tan rojo como la sangre, alado, con largos y filosos cuernos, patas de cabra y regente del infierno, aquel lugar en donde se va a sufrir eternamente por los pecados cometidos, presa de los peores castigos, aquellos que la mente humana ni siquiera alcanza a imaginar.

Posiblemente es una de las criaturas más temidas alrededor del mundo ya que existen historias sobre él bastante aterradoras, seguramente por boca de nuestras propias familias conocemos más de una y sabemos que tarde o temprano iremos a parar a sus manos gracias a nuestros pecados.